Esta canción, en ritmo de candombe, nombra el genocidio silenciado que está sucediendo con el pueblo palestino en Gaza. Habla de la deshumanización que estamos viviendo en el mundo, donde la ferocidad y la crueldad están a la orden del día. Nombra el despojo, el desplazamiento forzado y el desarraigo que miles de personas sufren en todo el mundo. Y también habla de la fortaleza necesaria para seguir adelante cuando no hay un lugar donde regresar.